El Black Friday, término acuñado inicialmente para describir un escándalo financiero relacionado con un desplome del mercado en el siglo XIX, se ha transformado con el tiempo en un gran evento comercial. Su asociación moderna comenzó en la década de 1950 en Filadelfia, donde la policía lo usaba para referirse al caótico día de compras posterior a Acción de Gracias. En la década de 1980, los comercios le dieron un sentido positivo para indicar rentabilidad. El auge de las grandes superficies y el marketing agresivo consolidaron su lugar en la cultura de consumo, hasta convertirlo en un fenómeno mundial impulsado por el comercio electrónico. Hoy, el Black Friday alarga las rebajas y abre debates sobre el consumismo y el sector minorista.